Velkan clavó su mirada en el hombre que había salido del cuarto después de que él pisara inadvertidamente un dispositivo de disparo, el cual seguramente estaba conectado a una bomba que, con toda seguridad, resultaría dañaría para el que estuviera parado justamente dónde estaba él.
—Al fin tengo a “La Sombra" de dónde no puede escapar —la voz de barítono bajo llena de matices, pero fría llenó la habitación— ¿Cómo estás, Velkan?
—He estado mejor, Darejan, gracias por tu amabilidad —la voz de Vel