Al escuchar las palabras de Darejan Guseinov, dichas en tono de súplica y con el matiz impregnado de terror, Velkan palideció también, ni siquiera si muerte inminente lo había perturbado tanto como éste hecho y con el nombre que pronunció Darejan con tanta desesperación, La Dama Negra, la todopoderosa y casi mítica asesina de alto nivel del Buró ruso ucraniano y Georgiano, la agente misteriosa que aterrorizaba a los agentes de toda europa.
La risa que dejó escuchar la mujer, quién vestida compl