Capítulo 44: Más que amor frenesí.
Me sumerjo nuevamente en el mundo, que Andrew me ofrece por un rato. Recorro la cabaña y sus alrededores todo es silente, tranquilo y afable. Nada perturba, ni siquiera el sonido de las aves. Estoy rodeada de esta naturaleza tan hermosa, que no quisiera salir de nunca de este escondiste. Me digo convencida que, si no estuvieran mis hijos de por medio, desde hace rato ya me hubiese alejado de Robert y de su intenso ímpetu.
Veo Andrew quien desde la ventana me sonríe, está en la cocina preparando