Capítulo 50: Final - Epílogo.
Ya aparentemente no se guardan resentimientos, la resonancia de la tortuosa despedida, se elevan mitigando los rumores del adiós. Mi corazón late velozmente al tener a Robert frente:
—Espero algún día me perdones, por todo el mal que te hice—expresa Robert aceptando su culpa.
—Me voy de este pueblo, del lugar donde padecí tanto.
—Lo sé, a mi lado viviste horres.
—Basta, no quiero oír de situaciones negativas.
—Lo siento. Pronto iré a ver a mis hijos como acordamos.
—Claro, los niños siempre ser