Viaje a Nueva York. 1
Por suerte para Edneris, sus padres no habían intentado contactarla después de lo que pasó en el restaurante, y eso era ya un enorme alivio, sin embargo, no podía evitar sentir un ligero nerviosismo; los días habían volado más rápido de lo que le habría gustado, y el viernes llegó casi sin darse cuenta, no era el viaje en avión lo que la ponía inquieta, sino la idea de pasar una semana entera a solas con el hombre que hacía temblar cada fibra de su cuerpo.
Después de aquel incómodo episodio en