A la mañana siguiente, Felipe le dio a Clara una pomada para las quemaduras. Clara estaba confusa.
—¿Qué es esto? —La expresión de su esposo era severa.
—Tus heridas...
Eran tan graves que quería saber cómo se los había hecho. No le gustaba, pero no podía dejar de pensar en ellas. Después de pensarlo con calma durante la noche, aun así, le pidió a Tomás que le trajera un ungüento para las quemaduras. También quería preguntarle a Clara qué había pasado exactamente. Sin embargo, a Clara no le