Clara sintió que alguien la miraba desde el segundo piso. Levantó la cabeza para comprobarlo, pero no vio a nadie conocido. Se calmó y se volvió para mirar al hombre que tenía delante. Arnold la observó y sonrió satisfecho. De manera burlona comentó.
—¿Un niño como tú se atreve a pelear conmigo? ¿Por qué no te vas a casa a mamar de la teta de mamá?
Mientras Arnold se reía, los extranjeros del público siguieron su ejemplo e insultaron a Clara.
—Arnold, kill that pussy. ¡Mata este maricón!
—¿