Clara sollozó sin poder articular palabras:
—...yo...yo...tengo miedo, tengo miedo, buaaaaa...
Felipe, sin darse cuenta, tragó saliva y no tuvo el corazón de apartarla. Preguntó:
—¿Tienes miedo del trueno?
Recordaba la noche anterior cuando ella se asustó por la tormenta, gritando en medio de la noche mientras se sentaba, abrazando sus propias rodillas, temblando en un rincón.
Entonces él pensó que ella tenía miedo del trueno.
Pero Clara respondió:
—Tengo miedo de que ella muera.
Felip