Felipe habló mientras intentaba arrancar la ropa de Clara con enojo. Se sentía furioso. Había mantenido su pureza durante más de veinte años, y ahora, no solo lo había visto todo, sino que también estaba difamando su reputación diciendo que no era capaz. ¡Esa mujer tenía que aprender una lección!
La acción de Felipe fue directa y obvia. Clara se sorprendió y alarmó ante la actitud de Felipe. Solo había pretendido enfurecerlo al afirmar que no era capaz, pero ahora parecía que él estaba decidido