Sus palabras provocan un fuerte impacto en mi cerebro, sobre todo, en mi frágil corazón. ¿Qué está diciendo? Retrocedo y lo miro confusa.
―Tú… Tú… ―inhalo profundo para tratar de organizar las ideas dentro de mi cabeza. Su confesión me ha dejado tan aturdida que me cuesta enlazar un pensamiento con otro―. Nadie puede fingir amor por otra persona.
Le digo aquello como si fura ley universal. Mi poca experiencia en el campo de los sentimientos me indica que cuando el corazón se empeña con alguien