Dos semanas después
Han sido un par de semanas totalmente asombrosas y emocionantes. Lud y yo no volvimos a hablar sobre lo que ocurrió aquella noche, pero desde entonces las cosas han funcionado con normalidad. Bueno, al menos es lo que a mí me parece.
―¿Qué pasa contigo, Rachel? Desde que volvimos te he visto muy distraída.
La pregunta de mi madre casi me hace atragantar con el bocado que tengo en la boca. Trago y bebo un sorbo de mi exquisito café humeante, antes de responderle.
―No sé a