El ruido de un teléfono me hace despertar de manera súbita. Abro los ojos y me quedo estático. Hay un cuerpo suave y tibio aferrado al mío como si fuera una ventosa. Trago grueso, es la primera vez que paso la noche con una mujer y, lo más curioso de todo, es que no hubo sexo entre nosotros.
«¿Otra novedad, Lud?»
Ignoro el pensamiento y dirijo la mirada hacia ella. Su cuerpo desnudo está envuelto alrededor del mío y, mi polla, punzonado como aguijón sobre su vientre plano. Deslizo mi mirada ca