Cada rincón de mi cuerpo duele terriblemente y, por más que intento moverme, no puedo lograrlo. Tengo la garganta tan seca que ni siquiera puedo tragar mi propia saliva. He perdido el sentido del tiempo y los recuerdos se demoran en llegar. Siento mi mente vacía, como si hubiera perdido todos mis recuerdos. De repente, me entra una desesperación que me pone muy nerviosa.
―Franco, ¿me tienes alguna novedad?
¿De quiénes son las voces que se escuchan a mi alrededor? ¿Por qué razón estoy tan adolori