Abro los ojos de manera abrupta cuando siento que me estoy ahogando con la saliva. Me incorporo sobre la cama y desesperada, dirijo la mirada a cada rincón de la habitación. Toso convulsamente al mismo tiempo que absorbo ingentes cantidades de aire para suplir la falta de oxígeno en mis pulmones. Las gotas de sudor se deslizan por mi frente y por las sienes mientras busco con desesperación al hombre que, de manera recurrente, ha aparecido en mis sueños.
Me siento confusa. Ya no logro dilucidar s