Estoy adolorida y sedienta. No hay ninguna parte de mi cuerpo que no palpite de dolor. La garganta me arde y mis labios están tan resecos que tengo la sensación de que se caerán a pedazos en cualquier momento. Necesito tomar un poco de agua o moriré deshidratada.
―Tengo mucha sed ―indico con la voz ronca y áspera―, quiero un poco de agua, por favor ―al abrir los ojos solo alcanzo a ver sombras oscuras y borrosas moviéndose a mi alrededor, así que parpadeo algunas veces para enfocar la visión. Po