Estaba de regreso en casa con todo el cuerpo adolorido, mañana no podré ni caminar, Dylan se quedó en su casa y yo aquí, bañándome con agua caliente comprobando si era verdad que el calor relaja los músculos, no voy a poder aguantar dicho ritmo, quería comer. Tocaron la puerta del baño.
—Hija. —suspiré. Mamá, desde la muerte de papá no se quita el negro—. Rafael te espera en la sala, Dylan me dijo que habías vomitado, pero no sabe si fue sangre. —suspiré. Salí del agua, rodeé la toalla en mi cu