No puedo creer la historia de Elsa. Ingresamos a la sala después que la abracé al verla, tantos años desaparecida. La veía diferente, lo último fue que me iba a contar lo que en verdad le pasaba, luego vino mi parto. Ella no pudo visitarnos, después mi segundo embarazo y desde ahí perdimos contacto, a ninguna de nosotros nos dieron información.
—Parece una novela, ¿verdad?
Se acarició su barriga de cuatro meses. Su hijo mayor tiene seis años, la segunda tres y el que viene en camino no sabe aún