Dylan ayudó al profesor a levantarse, y por más que traté de que no me afectara, muy en el fondo fue imposible.
—Ahora, ¿si se da cuenta?
—Ese paso lo quitamos.
Se echaba fresco. Por un momento crucé mirada con Dylan y se puso serio al verme, le sonreí, pero a ¿quién le estoy mintiendo? Si no estuviera gorda no pasaría estas vainas. Mi mamá también se percató de mi sonrisa fingida.
—Continuemos.
Intervino mi amigo, mis amigos me quieren, ellos no se burlaron por malas personas, entiendo, con cu