Mi mamá me está volviendo loca con el cuento de los quince años, desde la llegada a Montería solo se dedicó a organizar dicho evento, faltaban mes y medio para tener mis anhelados quince, pero quiso adelantarlo, dado que en Atlanta no soy tan amiguera, salvo mis dos chicos maravillas; Dylan y Lucas. Los cuales estaban macancudos. Ellos crecieron como palo de coco mientras yo lo hice para los lados, a mí no me estiraron, a mí me inflaron.
Tenemos un mes en la hermosa tierra de Montería, ahora Lu