A la mañana siguiente don Santiago, como se llamaba el conductor, nos llevó a muchos lugares, en cada uno compraba detalles. El protector don Dylan dijo ir a lugares donde no presenten arriesgo alguno por mi estado. Por eso la hemos pasado de pueblo en pueblo y eran hermosos.
Hicimos el recorrido de la cultura cafetera, luego al parque de los arrieros, almorzamos, y en la tarde regresamos. Mi marido acordó con el conductor a que fuera él quién nos llevara al aeropuerto el viernes. El sábado era