Era domingo y no había podido dormir de lo feliz que me sentía, solo tenía nueve días para demostrarle a Ricky que seré solo de él, ahora sí podía ser y demostrar lo plasmado en mis libros, un amor como el de los abuelos.
Revivía los besos que nos dimos ayer. Casi nos ve Chila y eso hubiese sido vergonzoso, todos se lo imaginan, porque era evidente el cruce de nuestras miradas, las cuales nos delatan, pero quiero mostrar algo seguro.
Cadie seguía profunda, eran las seis de la mañana, tomé la to