No había podido dormir nada, pasé toda la noche tocando las notas de mi guitarra y mirando las fotos de mi novia. La abuela ingresó como era su costumbre a buscar la ropa sucia.
—Buenos días, hijo.
—Buenos días, abuela. Organiza todo, viajamos el jueves, ya compré los tiquetes y salimos en la madrugada para Colombia. Dejaré a Megan a cargo para la venta de esta casa y por lo que tenemos adentro. Ese dinero irá a tu cuenta abuela. —siempre habíamos contemplado la idea de irnos a vivir a Montería