Narra: Amelia
El zumbido sordo e imperturbable de los motores turbofán Rolls-Royce del Gulfstream G650ER se sentía como una vibración constante que me recorría la espina dorsal, un eco neumático que pretendía aislarme de la realidad que había dejado sepultada en la City de Londres. A treinta y cinco mil pies de altura, suspendidos en una masa de nubes grises e impenetrables que borraban cualquier rastro de la geografía europea, el interior de la cabina corporativa de Jones & Steel se sentía como