Narra: Amelia
La clínica Montbrillant se erigía sobre una de las colinas más exclusivas de Ginebra, un complejo de cristal templado y concreto blanco que parecía emerger directamente de la roca viva, con los picos nevados de los Alpes suizos recortándose al fondo como un telón de fondo aristocrático, gélido e imperturbable. A través de los inmensos ventanales del vestíbulo principal, el lago Lemán parecía un espejo de mercurio bajo la llovizna persistente del domingo por la mañana, un paisaje de