Narra: Alexander
El papel en mi bolsillo trasero se sentía como una brasa ardiendo directamente contra mi piel, un peso maldito que amenazaba con calcinar mi ropa y exponer mis secretos ante cualquiera que me mirara de frente. Salí de la bodega con pasos mecánicos, obligando a mis piernas a moverse a un ritmo uniforme mientras cruzaba el patio trasero. No quería mirar atrás. No podía arriesgarme a ver el rostro de Amelia después de las palabras que le había lanzado, palabras afiladas como navaja