29- La Rendición del Deseo.
El jet privado despegó de Maldivas con el primer rayo de sol. El ambiente a bordo, lujoso y hermético, contrastaba con la paz que acababan de dejar. En cuanto alcanzaron la altitud de crucero, Gabriel y Sarah se vistieron con ropa de negocios impecable. Era hora de cambiar el look de luna de miel por el de ejecutivos que habían dejado hace un par de días.
Gabriel activó el sistema de comunicación encriptado y conectó la llamada con Alejandro Aranda, quien los esperaba impaciente en Madrid.
—¡Bienvenidos de regreso a Madrid! —dijo Aranda, con su voz resonando en la cabina—. La portada de ¡Hola! fue un ataque impresionante, Gabriel. Camila está histérica. Su abogado intentó anular la audiencia, pero el juez se mantuvo firme. El caso se cerrará hoy a primera hora de la tarde, justo después de su aterrizaje.
—¿Y la confesión de Antonio? —preguntó Sarah, con la voz afilada de directora de siempre.
—Es una bomba. Demuestra que el todo fue orquestado por Marco y Camila para incriminar a Gabr