29- La Rendición del Deseo.
El jet privado despegó de Maldivas con el primer rayo de sol. El ambiente a bordo, lujoso y hermético, contrastaba con la paz que acababan de dejar. En cuanto alcanzaron la altitud de crucero, Gabriel y Sarah se vistieron con ropa de negocios impecable. Era hora de cambiar el look de luna de miel por el de ejecutivos que habían dejado hace un par de días.
Gabriel activó el sistema de comunicación encriptado y conectó la llamada con Alejandro Aranda, quien los esperaba impaciente en Madrid.
—¡Bi