El silencio volvió. Elizabeth, aún de rodillas, abrazó a Mary con todas sus fuerzas, sintiendo que se le partía el corazón. Esa dulce joven, a quien había abierto su hogar y su corazón, parecía haberse convertido en otra persona.
—Mamá... —La temblorosa voz de Mary interrumpió sus pensamientos. —¿Qué está pasando? ¿Por qué nos han dejado en este lugar oscuro? Tengo miedo...
Elizabeth acarició el delicado rostro de su hija, tratando de ocultar la desesperación en su voz.
—Dijeron que era un jueg