—Brindemos, entonces, por las nuevas asociaciones —anunció Sebastián, levantando la copa de champán con naturalidad.
John levantó la copa, pero su voz sonó firme, casi cortante:
—Y por el futuro, que sea fructífero.
Elizabeth le apretó la mano, en un gesto silencioso de equilibrio. Pamela, por su parte, levantó la copa con una sonrisa impecable, pero mantuvo la mirada fija en Elizabeth hasta el último sorbo.
Poco después, las parejas comenzaron a despedirse. Adam abrazó a John con fuerza.
— No