—Brindemos, entonces, por las nuevas asociaciones —anunció Sebastián, levantando la copa de champán con naturalidad.
John levantó la copa, pero su voz sonó firme, casi cortante:
—Y por el futuro, que sea fructífero.
Elizabeth le apretó la mano, en un gesto silencioso de equilibrio. Pamela, por su parte, levantó la copa con una sonrisa impecable, pero mantuvo la mirada fija en Elizabeth hasta el último sorbo.
Poco después, las parejas comenzaron a despedirse. Adam abrazó a John con fuerza.
— No hagas caso a viejos fantasmas, amigo mío. Vuestras vidas hablan por sí solas.
Sara besó a Elizabeth en la mejilla y le susurró:
—Has brillado esta noche, querida. No permitas que nada lo borre.
Daniel y Sophia, siempre afectuosos, se despidieron con palabras amables.
—La verdadera amistad es como el vino, mejora con el tiempo —dijo Sophia, dejando una tierna sonrisa en el aire.
Marcus, por su parte, comentó en tono relajado:
—Al final, la cena no ha sido tan mortal como parecía, ¿verdad? —y le g