Oliver Walker vivió hasta los ciento un años y falleció tranquilamente en su casa, rodeado de sus hijas, nietos y bisnietos. Su despedida fue serena, como la de un hombre que había cumplido su misión. No solo dejó grandes logros materiales, sino, sobre todo, el legado de una familia unida y feliz.
Antes de partir, tuvo la alegría de ver a John y Elizabeth construir un matrimonio sólido y lleno de amor, bendecido con cuatro hijos: Anthony, Mary y los gemelos Luke y Luize. También presenció la bo