Elizabeth
Poco antes...
Elizabeth terminaba de arreglarse para ir a la iglesia cuando oyó el inconfundible sonido del motor de un coche subiendo por la avenida.
Corrió hacia la ventana y lo reconoció de inmediato: era John. Su corazón se aceleró.
Era temprano. No lo esperaba a esa hora. Aún confundida, despidió a James y corrió a esperarlo en la puerta.
Pero el reencuentro no fue como ella imaginaba. A pesar de haber pasado tantos días fuera, John regresó más frío y distante.
Elizabeth esperaba que los días fuera, la ira que John había mostrado justo después de la boda, hubieran disminuido, pero no fue así. Él seguía frío y distante.
Aun así, ella corrió a la cocina con el corazón acelerado y una chispa de esperanza.
Preparó el desayuno con mucho cariño: huevos revueltos con hierbas frescas, beicon crujiente, tostadas doradas y finas, café solo sin azúcar, tal y como le había enseñado su madre. También apartó una pequeña porción de la mermelada de moras que ella misma había hecho.
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