—ASS—
Cierro la puerta de esa habitación y suelto todo el llanto contenido en mis ojos, lloro y me lamento, lloro por él, porque sé que está mal y no puedo hacer nada por ayudarlo, ¿por qué? Pues porque si me inmiscuyo me destruiría a mi misma. Aprieto con mis puños el sobre que me ha entregado y pienso en todo lo que me ha dicho...
—Fatina…
—¿Cuándo me lo ibas a decir, Valente?
Su cara no demuestra sorpresa, más bien temor, pero temor a qué ¿a ser descubierto?
—Perdóname, yo…
—No quiero