—G-gracias... —dijo con su voz a medias
—¿Me puedes dar tu número? —insistió la chica.
—¿Ah?... no... no tengo número en este momento... lo siento.
Se levantó torpemente... y en el movimiento tumbó la salsa y la gaseosa encima mío.
—L-lo siento, Sara... de verdad, perdón... no fue mi intención, yo...
—¡Tranquilo! —lo interrumpí—. A cualquiera le pasa, no te preocupes.
—Qué chico tan tonto... soy hermosa como para que me rechace así —murmuró la chica antes de irse.
Ángela rodó los ojos.
—Menos m