Llegamos a la heladería con mi hermano. Mis amigos ya estaban allí, reunidos cerca de la entrada.
—Gracias, te aviso cuando vengas por mí —le dije, bajándome.
—Está bien, hermanita. Cuídate —respondió, con una sonrisa antes de despedirse.
Apenas dio media vuelta para irse, Lys habló de inmediato:
—Oye... ¿y no lo presentas?
Solté una pequeña risa.
—Mucho gusto —dijo él, adelantándose—. Soy el hermano de Sara, me llamo Sebastián. ¿Y ustedes?
—Yo soy Lys... —respondió ella, sonrojándose sin disim