Luciano, al escuchar aquello y sintiendo un pánico que no quería evidenciar, se acercó a ella. Amelia, al ver su acción, se sintió acorralada, miró para todos lados, estuvo a punto de levantarse y salir de ahí, algo en su interior le decía que había peligro.
- Luciano… ¿Qué intentas hacer? -preguntó Amelia asustada.
- Amelia, tú no puedes tomar esa decisión así de fácil, el hijo que llevas en el vientre es mio y jamás te dejaría sola en esto. Lamento mucho todas las cosas que dije e hice, de verdad, no pretendo que me entiendas, no pretendo que entres en mí para ver todo lo que llevo dentro, pero… -dijo el hombre tomando ambas manos de aquella mujer.
- ¿De… ¿De qué estás hablando? -dijo Amelia nerviosa ante aquel inesperado acto. - ¿Acaso te estás escuchando?
- Amelia… Solo quiero que entiendas que, para mí, toda esta situación me ha rebasado. Llevo 5 años de mi vida viendo cómo cuidar de mi hija en soledad, viendo cómo arreglármelas para ser el mejor padre… Sé que en los últimos 3 año