Aquella pregunta hizo reaccionar tanto a Teresa como a Amelia, quien hubiese preferido que su pequeña aún no supiera nada.
- Tere, ¿Por qué dijiste hermanito? Mami, ¿me vas a dar un hermanito? -preguntó Almendra con duda, pero con una evidente sonrisa.
- Almendra… Cariño… Bueno… -dijo Amelia, no sabiendo cómo sería la reacción de la niña. – Sí, sí es verdad, aquí en mi pancita hay un bebé.
Amelia limpió sus lágrimas y sonrió, pues lejos de todo el drama, no podía ocultar lo evidente.
Por un lado, estaba deshecha ante la reacción de Luciano y las palabras que había dejado salir sin pensar y, por otro, claro que quería gritar a los cuatro vientos que sería madre, que no era infértil, que su vientre podía producir vida, que no estaba seca o no sé cuántas cosas más le había tocado escuchar.
- ¡MAMI! ¡WOW! ¡ESA ES LA MEJOR NOTICIA QUE ME HAS DADO! -gritó Almendra emocionada y saltando a la cama. - ¡SIII! ¡Voy a tener un hermanito! ¡Siiiii! ¡YUPI! ¡YUPI!
Amelia sonrió al ver la felicidad con