Mientras en Gaeta se reúne la familia D’Angelo y los Moretti, en Roma, Adrien y Laura reciben con los brazos abiertos a su pequeña Adele, quien solo con verlos, corre y los estrecha en un gran abrazo.
Adrien vio que las cosas estaban dispuestas para que ella pudiera visitarlos o quedarse permanentemente con ellos, por lo que pide a Mónica que la lleve consigo.
Aquella acción le ayuda, ya que los reporteros y ciudadanos que lo siguen constantemente comienzan a verlo como un hombre de familia que