Todo fuera del hospital es un caos, el pueblo exige respuestas, el gobierno no las da, no las tiene, nada ahí tiene sentido, nadie ahí está limpio y Moretti solo se limita a ver cómo todo cae bajo el propio peso de las personas que lo hicieron caer.
—¡Antonio! —¡Antonio! —gritaba Ángela entrando a su estudio con la cara pálida del susto.
El hombre, al verla, se lleva tremendo susto, pues se imagina lo peor.
—¿Qué? ¿Qué sucede, cariño? ¿Te sientes mal? ¡Dime! ¿Te pasa algo?
—¡Antonio! ¡NO! ¡N