Luis Pastrana comenzó a caminar con cautela por los oscuros pasillos de esa casa; sabía que algo no iba nada bien, sabía que alguien estaba ahí; la pregunta aquí era: ¿Quién?
—¿Quién demonios anda aquí? Estoy armado y, si no sales, créeme, no dudaré en descargar mi arma… —dijo Luis con voz temblorosa.
—¿Estás completamente seguro? —se escuchó una conocida voz.
—¿Tú? ¿Qué demonios? —dijo Luis realmente impresionado.
---Dos horas antes ---
—Luciano, de verdad, no me dejaste opción, me quitaste tod