- ¡Eso es una reverenda mentira! ¡Papá, no les creas! ¡Eso no es verdad…! -dijo Paolo sabiendo que mentía, para su maldita suerte esta vez; aquellos hombres estaban diciendo la verdad.
- ¡Bravo! ¡Bravo! -dijo Luciano aplaudiendo ante la situación.
- ¡Luciano! Por favor, no es momento para tus sarcasmos, hermano… -dijo Paloma, preocupada por su hermano.
Vittorio Gallo supo quién era el joven al que iban a buscar, lo miró y dijo:
- Está usted bajo arresto. Tiene derecho a guardar silencio. Tiene d