Amelia permaneció despierta a la espera de una llamada, un mensaje o algo que viniera de Luciano. Luego de aquella abrupta aparición de Barbara, ella no había podido seguir como si nada ocurriera, aunque trató de que no la afectaran sus palabras, era más que obvio que sucedía lo contrario.
Hoy había tenido que ir al hospital, pues el constante dolor en el vientre bajo y cadera no se podía quitar. Teresa había ofrecido acompañarla, pero Amelia se había negado rotundamente, ella sentía que necesit