Luciano revisaba algunos documentos que debían firmarse, había estado pasando varios días en casa y se le había acumulado el trabajo. Amelia ya tenía 5 meses de embarazo y aún no sabían qué sería el bebé, por lo que había estado al pendiente de todos sus chequeos.
Aquello provocaba que pasara días enteros en casa y descuidara un poco los asuntos de la oficina, las cosas en casa iban bien y no tenían por qué cambiar. Se estaba concentrado en varios archivos cuando Tadeo entró a su oficina y dijo: