Una camioneta blindada atravesaba los caminos sinuosos del este suizo a más de ciento veinte kilómetros por hora. La montaña se alzaba imponente, y el viento empujaba con violencia contra el vehículo, como si la naturaleza misma intentara detenerlos.
Dentro, Alex observaba el mapa proyectado en el tablero digital.
—La señal sigue en la misma coordenada —confirmó Carla desde el asiento trasero—. No ha cambiado en las últimas dos horas.
—¿Pueden estar bloqueándola sin desconectarla? —preguntó Dan