Maxin
Conservando las puertas seguras, las ventanas del Bugatti aseguradas hasta arriba y la velocidad reducida, libremente conduzco sin saltarme está vez un semáforo. Claro, después de varios correos de incumplimiento de tránsito que no paran de llegar a la oficina lo adecuado es bajar la guardia.
El timbre de mi celular me saca del trance, en tanto giro a la izquierda yendo al estacionamiento y atendiendo.
—Buenas noches, señor.
Todo en mi se alerta quedando atrapado en una burbuja de intranq