Monique se secó el cabello mojado con una toalla blanca mientras salía del baño de su habitación. Llevaba puesto un albornoz, con solo ropa interior negra debajo. Se disponía a acercarse al tocador cuando el timbre de la puerta de su condominio llamó su atención.
Frunció ligeramente el ceño y miró el reloj que colgaba en la pared de su habitación. Sabía perfectamente quién sería a esa hora: su prometido, Joshua. Habían quedado en que él la recogería a las ocho de la mañana, ya que ambos asistir