La mirada de Monique se desplazó hacia el suelo cuando notó que Cocoa la esperaba afuera de su habitación, como de costumbre, al despertar por la mañana. Se había convertido en una rutina diaria que Cocoa se situara junto a la puerta, aparentemente anticipando su salida. Monique se agachó para recoger a su mascota, un Shih Tzu, y le acarició con cariño la cabeza peluda.
Momentos después, su atención se dirigió hacia un lado al escuchar que Lucky, el Doberman de Jacob, ladraba. Joshua le había c