—Marisa, estaré en mi oficina. Solo llámame si llega algún cliente —instruyó Monique a su asistente, señalando hacia el cubículo, justo después de que el cliente que había agendado la segunda vacuna de su mascota se marchara. Sonrió a Marisa, quien asintió en señal de comprensión.
Entró en su oficina y se acomodó en su silla giratoria frente al escritorio. Monique volvía al trabajo tras su boda. Había estado ausente de su Pet Clinic durante casi dos semanas por los preparativos y la ceremonia d