Monique se detuvo en seco al escuchar la voz de su esposo, como si estuviera hablando con alguien… pero no regañándolo. No pudo evitar fruncir el ceño. Solo estaban ellos dos dentro de su condominio. ¿A quién podría estar reprendiendo? ¿Acaso hablaba por teléfono?
Movida por la curiosidad, miró a su alrededor para localizarlo y lo encontró en la sala del condominio. Estaba sentado en el sofá, y frente a él estaba Lucky, su perro. En ese momento se dio cuenta de que no hablaba por teléfono, sino