—¿Qué pasa? —preguntó Harris mientras miraba a Selena con curiosidad.
Selena negó deprisa con la cabeza y guardó el celular en el bolso.
—Nada.
—¿Anton te dijo que volvieras a casa? —indagó Harris para tantear el terreno.
—No.
Harris asintió despacio. Estiró el brazo, tomó la mano de Selena entre las suyas y la acarició.
Selena contuvo el aliento, pero se quedó inmóvil. No apartó la mano. Recibir esa atención tan delicada casi la hacía marearse.
Anton nunca había sido romántico con ella. Cada ve