—Te pregunté cuánto hay que transferir —repitió Harris.
Al otro lado de la línea, Anton estaba desesperado y tartamudeó:
—S-señor Robinson...
—Sí. Selena está muy ocupada recopilando documentos para la próxima auditoría de proyectos del gobernador. Me dejó su celular. Dime la cantidad exacta y haré la transferencia —respondió Harris.
Anton se quedó paralizado al otro lado de la línea, confundido y presa del pánico. Sin embargo, su oportunismo no tardó en imponerse. Razonó que, si el mismísimo CE