Capítulo 48 — Una madre inesperada
La mañana apenas comenzaba en la mansión cuando el sonido de un par de tacones firmes resonó en el mármol de la entrada. El eco de una voz femenina, llena de energía y despreocupación, rompió la calma casi militar del lugar.
Ella habla con su fiel compañera Rudi, quien siempre que podía la acompañaba a realizar sus escapadas mensuales.
— No puedo creer que ese hijo mío haya doblado la seguridad ¿En qué lío se habrá metido ahora?
— No lo sé, pero todo lo que e